9 de enero de 2012

DOS SEMANAS.

Los noticieros, la radio, la gente que mira desde afuera se olvida rápido de las cosas. Ya nadie habla de la "Tragedia en Brasil".
Todos los días sigo teniendo las mismas preguntas, todos los días cierro los ojos con la ilusión de sentir una mano angelical  que me haga abrirlos y me de una última conversación, cada mañana sonrío al cielo, y cada noche lloro mientras rezo y te recuerdo -y recuerdo cuanto te quiero, cada vez más-.
Dos semanas del peor día del 2011, y diría de mi vida pero la pelea con otro acontecimiento.
Te extraño horrores Matias y me enferma esta situación de mierda. No saber nada nuevo de tu hermana, no saber si se despertó ,si sabe la verdad, si tienes ganas de seguir adelante. Lo peor es que no somos amigas, nunca hablamos y ella es lo único que me queda de vos. Suena egoísta pero es lo único que tengo tuyo, la única que algún día si tengo la posibilidad me puede contar más de vos,  aunque se todo lo lindo que ya tenías, voy a poder saber más, quiero saber para sentirte un poco más cerquita.

En fin, llorar no me lleva a ningún lado. Como siempre te digo. Te extraño y te quiero.

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Poldy Bird

Quiero volver a casa.
Es decir... a no tener miedo a el resultado del análisis de sangre, a no saber qué quiere decir “biopsia”, a encapricharme por un par de zapatos y contar con los dedos los días que faltan para cobrar el sueldo y poder comprarlos. Y pensar que la vida es para siempre. voy a ser tan feliz, feliz, feliz!” Y todos los amigos se acercan porque no temen el contagio de la pena: un amigo para cada tristeza, para cada alegría... Para cada momento un rostro, una palabra, un gesto de ahuyentar a los vampiros, al terror, a la desesperanza... Cuchichear pavadas, chismes sin importancia. No tener nada trágico para confiarle a nadie. Hablar de que se usan las polleras más largas, por suerte, de que se pueden comer tallarines una vez por semana sin que al dietista le dé un ataque de locura; de cómo me quedarían los ojos con lentes de colores.
No pensar que en cualquier momento puede estallar el mundo, destriparse en pedazos, y cada uno de nosotros aferrado a una piedra, una parcelita de tierra, un bote, un madero... aferrados por siempre y girando, también por siempre en los espacios infinitos... alejados unos de otros, sin vernos, sin oírnos.
Mucho más que una forma de expresión.