Era marzo del 2011 cuando empece a notar que tenías algo especial. Aproximadamente nueve veces en el día, agarraba el lápiz, te pinchaba la espalda, te dabas vuelta cerrabas los ojos, suspirabas y sonreías. Así conocí tu sonrisa, por molestarte... eso se hizo una rutina, junto con los interrogatorios, las preguntas, o las cargadas. Te sentabas adelante mío y yo -de pura confianza- me divertía con vos. "Soy re molesta" te decía, y vos me decías "jaja, no para nada" -se que si lo era-.
A veces me da miedo olvidarme de vos algún día -en un futuro lejano-, no de vos, sino de algo tuyo, no se... de tu voz, que no la puedo escuchar más, nunca más, de la forma de tus ojos, el color de tu pelo, tu altura, o tu contextura física, es ahí cuando cierro los ojos y me doy cuenta que nunca jamás me voy a poder olvidar de tu sonrisa. De ese gesto que mencione antes, porque fue y es lo que más me gusta de vos, molestarte, o hacerte enojar, o ponerte celoso con una boludes, o simplemente cruzar miradas y que vos hagas esa rutina: Cerrar los ojos, suspirar y sonreírme.
Por momentos, surgen en mi cabeza recuerdos, conversaciones que tuvimos, mensajes de texto, y son esos momentos los que me hacen escribirte, escribirte para recordarlos mejor y tenerte más cerca. No es justo que no estés más acá, justo vos... justo ahora... ¿por qué no antes? ¿por qué no dentro de unos años?.
Cuando te fuiste de viaje, cuando me enteré que te ibas, no había otra cosa que quisiera más que volvieras. . Ese deseo se multiplica por cien ahora, al igual de la tristeza y la desesperación de saber que no puedo volver a verte.
Te necesito acá para que me escuches, para que me confundas todos los días y me desveles entre charlas o mensajes, te necesito para jugar al truco, comentar tus estados, mirar tus fotos nuevas, las cosas que ponías o le publicabas a los demás. Necesito recibir invitaciones tuyas, o planear cosas para nuestro futuro facultativo. Quiero que me digas las cosas de frente como siempre, que me pongas incomoda, quiero que te pares en frente mio y ponerme nerviosa. O que me saques a bailar -bailabas mal putito-, necesito hablar con mis amigas y que me cuenten las cosas que les decías de mi... ¡¡Me hacías sonreír tanto!!
Hay cosas que me dejan un poco más tranquila, tuve la suerte de tener hermosas charlas y decirte lo que pensaba de vos en varias ocasiones. Muchas veces te dije "te quiero" pero no en este último tiempo que fue el más importante para nosotros. Eso es lo que me pone mal, eso es por lo que cada noche miro para arriba y hablo con vos -o con la pared, depende mi humor-. "Yo también te quiero Matias", "yo también te quería Matias", "Yo también quería verte", "Yo también quería que la remes". "La voy a seguir remando" me dijiste, y no lo hiciste, porque te rendiste en la primera oportunidad, abandonaste el juego, dejaste esta vida, para ir a una mejor tal vez. Pero nos dejaste acá, y eso es lo que duele. No me preocupa como estés vos, siento que estas bien, lo creo, confío en eso. Pero este dolor que siento no se va con nada, con nada. Por más distracción que tenga con mis amigas y amigos.
Cuando te fuiste te llevaste una parte de mi que trato de recuperar todos los días, porque yo estoy acá todavía y tengo que salir adelante. Te llevaste mis ganas de reír, mis ganas de seguir esa carrera, mis ganas de volver a creer en alguien, o de poder pensar en alguien. Ya no me siento yo misma, no salgo a bailar, no hago cosas a la noche, porque no veo la vida como una fiesta. Ya no pienso en quien me parece lindo, o quien no porque vos me parecías lindo -hermoso-, eras un ser tan hermoso -sobre todo por dentro-.
Siempre vas a ser importante para mi, quiero que jamás me dejes sola, jamás. Quiero que me mandes fuerzas, que me ayudes a salir adelante.
I will always love you
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Poldy Bird
Quiero volver a casa.
Es decir... a no tener miedo a el resultado del análisis de sangre, a no saber qué quiere decir “biopsia”, a encapricharme por un par de zapatos y contar con los dedos los días que faltan para cobrar el sueldo y poder comprarlos. Y pensar que la vida es para siempre. voy a ser tan feliz, feliz, feliz!” Y todos los amigos se acercan porque no temen el contagio de la pena: un amigo para cada tristeza, para cada alegría... Para cada momento un rostro, una palabra, un gesto de ahuyentar a los vampiros, al terror, a la desesperanza... Cuchichear pavadas, chismes sin importancia. No tener nada trágico para confiarle a nadie. Hablar de que se usan las polleras más largas, por suerte, de que se pueden comer tallarines una vez por semana sin que al dietista le dé un ataque de locura; de cómo me quedarían los ojos con lentes de colores.
No pensar que en cualquier momento puede estallar el mundo, destriparse en pedazos, y cada uno de nosotros aferrado a una piedra, una parcelita de tierra, un bote, un madero... aferrados por siempre y girando, también por siempre en los espacios infinitos... alejados unos de otros, sin vernos, sin oírnos.
Es decir... a no tener miedo a el resultado del análisis de sangre, a no saber qué quiere decir “biopsia”, a encapricharme por un par de zapatos y contar con los dedos los días que faltan para cobrar el sueldo y poder comprarlos. Y pensar que la vida es para siempre. voy a ser tan feliz, feliz, feliz!” Y todos los amigos se acercan porque no temen el contagio de la pena: un amigo para cada tristeza, para cada alegría... Para cada momento un rostro, una palabra, un gesto de ahuyentar a los vampiros, al terror, a la desesperanza... Cuchichear pavadas, chismes sin importancia. No tener nada trágico para confiarle a nadie. Hablar de que se usan las polleras más largas, por suerte, de que se pueden comer tallarines una vez por semana sin que al dietista le dé un ataque de locura; de cómo me quedarían los ojos con lentes de colores.
No pensar que en cualquier momento puede estallar el mundo, destriparse en pedazos, y cada uno de nosotros aferrado a una piedra, una parcelita de tierra, un bote, un madero... aferrados por siempre y girando, también por siempre en los espacios infinitos... alejados unos de otros, sin vernos, sin oírnos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada