Leyendo y releyendo los mensajes, me di cuenta de esas tres palabras que antes había pasado por alto... "Perdón que sea tan pesado, pero me haces bien".
Es algo que no había notado, vos también me hacías bien... Era especial la paz que me dabas, los celos que me hacías tener por cualquier pavada -desde una firma de muro, hasta un partido de truco que no jugaras conmigo y si con otras...-, como me calmabas cuando me enojaba y como me hacías reír. Todo en vos era especial, por eso te fuiste antes, por eso estás donde estás, por eso sos un ángel en el cielo y no un simple ser humano, por eso tengo que aceptarlo, por eso sonrío cuando una lágrima se cae y por eso te despediste de esa manera de todos nosotros "algún día nos volveremos a ver, no me extrañen" (estoy esperando ese día con ansias).
Que te quiero, que te necesito, que me duele no tenerte acá, que no es lo mismo cada día sin vos, que sigo despertándome con la pequeña esperanza de que todo halla sido una horrible pesadilla es sabido.
Tuve la oportunidad de juntarme a tomar algo con tu mejor amigo y me hizo bien saber que todo lo que me decías a mi, sobre mi, lo sentías de verdad. Es bastante confusa mi situación y no se bien expresar que siento ademas de la bronca y todo eso...
Sé que me estás cuidando desde arriba, te pedí una sola cosa cuando te fuiste, en tu misa, cada vez que rezo por vos todas las noches. Te pedí algo que no era poco, algo importante y casi imposible. Pero vos me escuchaste desde allá, tal y como lo hacías acá, y me lo diste, cómo siempre buscando mi felicidad. Es el único motivo por el cual estoy de pie, por el que sonrío y trato de ser yo, un poco mejor, cada día. Es el único motivo por el cual no bajo los brazos. Te di a cambio una promesa que sé que voy a cumplir, te lo mereces, vos más que nadie.
Te quiero tanto que es imposible cumplir lo que pediste. Todos te queremos tanto que es imposible no extrañarte.
I will always love you.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Poldy Bird
Quiero volver a casa.
Es decir... a no tener miedo a el resultado del análisis de sangre, a no saber qué quiere decir “biopsia”, a encapricharme por un par de zapatos y contar con los dedos los días que faltan para cobrar el sueldo y poder comprarlos. Y pensar que la vida es para siempre. voy a ser tan feliz, feliz, feliz!” Y todos los amigos se acercan porque no temen el contagio de la pena: un amigo para cada tristeza, para cada alegría... Para cada momento un rostro, una palabra, un gesto de ahuyentar a los vampiros, al terror, a la desesperanza... Cuchichear pavadas, chismes sin importancia. No tener nada trágico para confiarle a nadie. Hablar de que se usan las polleras más largas, por suerte, de que se pueden comer tallarines una vez por semana sin que al dietista le dé un ataque de locura; de cómo me quedarían los ojos con lentes de colores.
No pensar que en cualquier momento puede estallar el mundo, destriparse en pedazos, y cada uno de nosotros aferrado a una piedra, una parcelita de tierra, un bote, un madero... aferrados por siempre y girando, también por siempre en los espacios infinitos... alejados unos de otros, sin vernos, sin oírnos.
Es decir... a no tener miedo a el resultado del análisis de sangre, a no saber qué quiere decir “biopsia”, a encapricharme por un par de zapatos y contar con los dedos los días que faltan para cobrar el sueldo y poder comprarlos. Y pensar que la vida es para siempre. voy a ser tan feliz, feliz, feliz!” Y todos los amigos se acercan porque no temen el contagio de la pena: un amigo para cada tristeza, para cada alegría... Para cada momento un rostro, una palabra, un gesto de ahuyentar a los vampiros, al terror, a la desesperanza... Cuchichear pavadas, chismes sin importancia. No tener nada trágico para confiarle a nadie. Hablar de que se usan las polleras más largas, por suerte, de que se pueden comer tallarines una vez por semana sin que al dietista le dé un ataque de locura; de cómo me quedarían los ojos con lentes de colores.
No pensar que en cualquier momento puede estallar el mundo, destriparse en pedazos, y cada uno de nosotros aferrado a una piedra, una parcelita de tierra, un bote, un madero... aferrados por siempre y girando, también por siempre en los espacios infinitos... alejados unos de otros, sin vernos, sin oírnos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada